Gabriel Moralejo
ltima actualizacin 01/01/2006@00:00:00 GMT+1
La alabanza propia envilece
La revista del Ayuntamiento anuncia en su nº 210 la "rehabilitación" del Cordel de Hoyo. Rehabilitar, es habilitar de nuevo o restituir una persona o cosa a su antiguo estado. Pero lo que allí se dice no es rehabilitar sino modificar, cambiar o transformar y eso es claramente contrario a rehabilitar.
Esa revista parece del "Ministerio de la Verdad" que G. Orwell describe en su novela "1984". Todavía se recuerda aquel nº en que se trataba de recalificar el Área Homogénea Norte y cuyas fotos lo ilustraban mostrando ¡el golf!. O aquel otro que empezaba: "Este está siendo, sin duda, el año de Torrelodones en Europa" que, pasado el momento de estupor y vergüenza ajena, dejaba a cualquier desavisado cavilando si el siguiente país en adherirse a la Unión Europea sería Torrelodones.
Al Ayuntamiento le preocupa comunicar "de manera natural el Parque Regional de Guadarrama y el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares", ¿no son las Áreas Homogéneas Norte y Sur, algo a urbanizar con algo que ya lo está? ¿A qué vienen tantas conexiones si lo que se pretende es permitir "el acceso de los vehículos de los residentes"? La Ley dice que sólo los vehículos de los residentes deben tener acceso al Cordel, pero eso se calla. ¿Y cuál es la manera "natural" de conectar ambos parques, o sea áreas, el agujero en el suelo del paso subterráneo? El Ministerio de la Verdad.
"La opción del asfaltado" no es una opción, está prohibida en la Ley de Vías Pecuarias de manera tan clara como terminante y no es una calamidad de la que nos libre la Corporación, sino algo que no le permite la Dirección de Agricultura, a quien el Defensor del Pueblo está teniéndole que recordar cuáles son sus obligaciones. Se dice dispuesto a "mantener la esencia que dio lugar a los caminos por los que en otro tiempo circulaba el ganado." ¡Referida al empedrado!. El Ministerio de la Verdad.
El trazado original que, se dice, "tras su remodelación, podrá recorrerse a pie." se puede recorrer hoy así, claro que por encima del asfalto que el Ayuntamiento permitió a nuevas urbanizaciones y que se adentra en el Cordel, sorteando excrementos de los perros que el Ayuntamiento deja que anden sueltos allí a todas horas a pesar de su propia Ordenanza, y esquivando camiones, autobuses, coches, motos y quads que el Ayuntamiento y la Comunidad no sólo permiten circular por allí, en escandalosa y persistente vulneración de la Ley de Vías Pecuarias, sino instigando a que se haga porque, abriendo nuevos accesos al Cordel sin advertir que es Vía Pecuaria, y cambiando el sendero que había por un pavimento hecho de tierra de obras cercanas, enseñó ese paso a quienes no saben que su uso y la velocidad están muy restringidos. Pero a pie, desde luego que puede recorrerse, puede uno llegar hasta unos basureros, entre el cementerio y el campo de fútbol, que han hecho allí, por no hablar del cúmulo de barbaridades que se hacen y permiten junto al Cordel, en la mismísima Parcela Municipal. El Ministerio de la Verdad.