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Hemeroteca :: Edición del 29/06/2005 | Salir de la hemeroteca
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Ana Cabezas

ltima actualizacin 29/06/2005@00:00:00 GMT+1
Hay cosas que no cambian en Torrelodones y que no van a cambiar por culpa de la apatía y la falta de civismo y espíritu de servicio público del Sr. Galbeño y sus concejales. La dejadez y autocomplacencia es la única explicación posible para comprender cómo las deficiencias de nuestro municipio se convierten en problemas crónicos e irresolubles. Los ejemplos son claros y cotidianos; el edificio abandonado hace más de una década en los aledaños de la urbanización Flor de Lis sigue siendo un nido de ratas y suciedad sin solución. La línea de autobuses Julián de Castro, la que mejores servicios presta de la zona, sigue sin poder apear a sus viajeros en el pueblo gracias a las concesiones incopetentemente negociadas por los pasados alcaldes del PP y la falta de voluntad del Sr. Galbeño de cambiar esta situación. Junto a estos viejos problemas que durante décadas no han sido solucionados, ahora hay que añadir otros nuevos Los ejemplos son también claros y cotidianos, ahora las tomas de electridad de los nuevos XX bloques de pisos se plantan en mitad de la calle, como sucede en la calle Párroco Francisco Oyamburu, las obras de los nuevos edificios hacen desaparecer las escuetas aceras y arrojan al viandante a caminar por la carretera, como sucede en la calle José Sánchez Rubio, calle Los Ángeles,Avda.Valladolid etc. Tampoco se respeta una distancia razonable entre los nuevos y viejos edificios, como sucede en la urbanización Pez Espada (calle Nueva), cuestión que va motivar que la comunidad de vecinos tenga que cambiar su entrada peatonal por miedo a los atropellos que se pueden producir, pues la entrada al garaje del nuevo edificio se halla anexada a dicha entrada peatonal y sin visibilidad para peatones y conductores. En definitiva, las infracciones urbanísticas en el municipio se ha convertido en la norma y no en la excepción. El crecimiento brutal y sin ley que propone el Sr. Galbeño y que sus concejales bendicen no ha repercutido, a pesar de los pingües beneficios que el negocio urbanístico produce, en un aumento de la calidad o servicios que presta el ayuntamiento. Y la penúltima del Sr. Galbeño es ceder suelos públicos para la construcción de un colegio concertado. La verdad es que este alcalde es un filántropo para las empresas privadas pero un cáncer para el patrimonio de nuestro pueblo y para la comunidad educativa de Torrelodones que ve que un suelo que le pertenece pasa a manos privadas.
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